MALDITOS-DIEGO POVEDA
BIOGRAFIA
Autor: Diego Enrique Poveda Medina, nacio en Bogota-Colombia el 18 de Julio de 1991, actualmente tiene 31 años, tiene dos hermanas, es casado y tiene un hijo, estudio en el Niño Jesus De Praga.
El trabajo a sus 17 años de edad como constructor, vendedor, repartidor, etc... Ahora actualmente es profesor en el Colegio Tecnico Carlos J Huelgos en la ciudad de Ibague-Colombia.
Analisis del libro "MALDITOS"
CAPITULO 1
Que tanto como Ana e Isabela no paraban de contar sus más apreciadas anécdotas mientras compartían una y otra vez el té, de las 2: 00 pm, de las 4: 00 pm y de las 6: 00 pm, hora que se acerca a la hacienda Don Manuel, desde el salón principal se escuchan sus pasos desbordar por la entrada principal de la casona, su sirvienta lo recibe con vaso de agua y la nana con su primogénito en brazos, pues le encanta sentirse orgulloso de su primer hijo, el heredero, fue el remoquete que le bautizo, luego de algunos cariños al pequeño Gregorio, se dirige con pasos decididos al salón y allí aprecia una esposa y a su parienta, se acerca con la caballerosidad que lo caracteriza, con beso en mano se presenta como el señor de la casa, para cuando el viejo despego sus labios de una de las manos de Ana está ya estaba fascinada con la figura varonil y recia del hacendado, fue un escalofrió sentido como algo de lujuria y demencia senil por aquel hombre esposo de su entrañable prima, Isabela solo veía el cuadro como el encuentro de familia. Para las 10: 00 pm, hora bastante atrasada para la cena, todos pasaron al gran comedor, la preparación demoro, pues por órdenes de la misma Isabela, se preparó el mejor plato de la negra Gertrudis, la cena se prolongó hasta las 11: 00 pm o algo más tarde, oscura la noche y con amenazas de lluvia y tempestad a Ana no le quedaba otra opción sino pasarla en la hacienda Bustamante, por supuesto que lo haría, aunque debió admitir que nada tuvo que ver con prolongar la vista a su prima, luego de un par de copas de vinos entre los tres familiares se le indico a Ána su habitación de turno, mientras Isabela y Manuel buscaron su regazo para compartir una noche más de tantas, el viejo quito sus botas con algo de prisa y se encamo, aquella noche no quiso cruzar palabra alguna con la señora de la casa alegando algo de casación por el pesado día, la dócil mujer entendió a su hombre y solo echo su brazo encima y se dejó caer en el profundo dormir que ya la caracteriza en aquellas tierras, el viejo no parpadeo un segundo ni tampoco cerro sus ojos para nada, solo en su mente estaba recorriéndose la figura esbelta y alta de Ana, casi que pudo observar algo de sus senos asomados por el escote de su blusa y aunque la falda parecía algo amplia para su cintura, también pudo apreciar sus glúteos marcados al compás de sus pasos, su deseo era tan feroz que por supuesto la excitación no pudo evitarla, exacto momento que su querida esposa llevo su mano hacia su sexo y capto el hecho, pensó en seducirlo y por supuesto que lo logro, hicieron el amor una vez más, exhausta Isabela vuelve a dejarse caer en el sueño y el viejo se deja levantar de su lecho y decide irse al salón a compartir con su amiga soledad mientras toma una copa de vino más. Mientras la copa ya casi se vacía, el viejo siente la luz de una vela bajar por la escalera, se alerta y revisa quien interrumpe su momento, Ana sin la mínima idea que este se encontraba allí quiso buscar agua, después de un despertar raro que provoco un mal sueño, al menos eso fue lo que argumento para encontrarse allí, por su puesto la cebellorisidad del Bustamante no podía pasar por alto, la invito al gran salón, la llevo de su brazo y sostuvo la vela por ella, la dejo reposar encima de una de las mesas y le ofreció una copa de vino, la propuso en vez del vaso del agua, Ana acepto el hecho y decidió que una charla no haría mal, además no vería nada malo ante eso, casi unos quince minutos luego de compartir algunas otra anécdotas quedadas en el tintero de una anterior charla, Ana y Manuel se quedaron mirando fijamente y es cuando no entendemos si las casualidades existen o simplemente son azares del destino, la cena demoro un poco más pero la orden fue precisa e irrevocable, la noche se hizo fría en medio de un verano y las figuras de cada uno de estos no desaparecía de la mente del otro, solo basto unos segundos para que el viejo arremetiera con un beso en su cuello y la tomara con gran fuerza desde sus caderas a la parienta de su esposa que duerme tranquila en la última habitación principal de la hacienda, Ana solo tiembla de los nervios convertidos luego de un par de besos en algo más lujurioso dejándose caer aún más en el deseo y la pasión del furtivo encuentro, Manuel quito la salida de pijama hecha en seda y rasgo su ropa interior para hacerla suya ahí mismo encima del mueble y encima de viejo escaparate de botellas de whisky, madera firme para el trajeado momento, dos cuerpos saciaron el deseo en medio de sudor, luego una prima arrepentida del hecho, aunque no del todo, y un hombre que se sintió culpable por dejarse caer en su deseo. Hubiera parecido que la mañana amaneció más temprano esa misma madrugada de confusa pasión y lujuria que protagonizo dos mujeres con un solo hombre, para cuando cada rayo de sol acaricio la cara de Isabela y logro despertarla ya Manuel se encontraba mirándola tan fijamente que parecía perderse entre cada suspiro somnoliento de su tierna esposa, fue testigo del abrir de sus ojos, y aunque ha contemplado el hecho ya una decenas de veces, la miro a esos mismos ojos agarro su cara con ternura y a la vez con fuerza se acercó, mojo sus labios a los de ella luego dejo ir su boca a su oído y susurro un: te amo, más atragantado por el nudo que producía la culpa y el enojo consigo mismo, aun así logro incorporarse y lanzarle un sonrisa mientras huía a meditar de sus actos carnales en otro lugar que ni era su cama ni con su amada. Cuando Isabela bajo al comedor ya no se encontraba su prima, esta se había marchado ya hace una hora, no se despidió de nadie, solo agarro sus harapos puestos encima y decidió que irse era una excelente idea antes de darle cara a su prima, y aunque para Isabela el acto fue extraño no quiso mostrarle importancia, igual no eran tan cercanas y ya había cumplido con darle algo de hospitalidad una noche de lluvia y tempestad, Ana camino por un buen rato hasta que la línea directa al pueblo paso por allí para acercarla, entre brisas pensaba a cada momento en lo feliz que fue mientras se dejaba amar por Manuel, pero la aterrizaba la culpa que sentía hacia su parienta algo lejana, cuando llego al pueblo cayo en la cuenta que su presencia era únicamente una visita solitaria, supo que debía volver al hotel albergado por unos días antes, agarrar su maleta con la velocidad feroz de querer marcharse y salir lo más antes posible, no perdió un solo segundo desde que descendió del descalabrado carro de transporte, entro a la habitación y cuido no olvidar nada, al mismo momento de abrir la puerta y emprender el escampe de su realidad que torturaba su conciencia se estrelló de frente con su verdugo, Manuel se la quedó mirando — no fue difícil encontrarla, es más difícil quitarme su aroma que dejo esparcido en mi cuerpo la noche anterior — dijo el longevo hombre que jamás perdió la picardía en sus palabras, fueron suficientes para que Ana se le lanzara encima como fiera amante, lo arrojara a la cama se le echara encima y le volviera a permitir hacerse uno durante algunos minutos mañaneros sedientos de pasión. Estos encuentros furtivos entre amantes se siguió presentando durante muchos días inclusive meses, en todo el pueblo la gente susurraba el hecho, y a Isabela llego las primeras pinceladas del chismorreo de turno, en esta ocasión no pudo vanagloriarse de su perfecta vida mientras se dejaba hablar con palabras de desprecio y dura crítica a los protagonistas del incidente, pues ella era ahora la que en boca de todos se encontraba, por supuesto que su incondicional amor hacía a su ejemplar esposo no permitieron creer las verdades que el mismo le gritaba desde hace tiempo cuando ya ni siquiera busca su cuerpo noche tras noche, pensó que era mejor seguir creyendo su irrevocable mentira antes de conocer la pesadilla convertida en verdad por el presentimiento olvidado aquella mañana que el cura murió.
CAPITULO 2
Los gusanos invadieron la carne podrida que descuido Isabela en la alacena, el olor impregno casi todos los pasillos del primer nivel, la señora llamo a su empleada más joven para ordenar enterrar el trozo podrido, fue suficiente para que a Isabela llegará el primer recuerdo de Gertrudis esa misma mañana, ésta enterraba cuanto desecho podrido, juraba que no había mejor manera de acabar con un mal olor, y como la vieja tenia tantos años, todo aquello que digiera era digno de solo creerlo, no sería el único recuerdo de la vieja durante ese día, tenía que esperarse hasta cuándo el sol se pusiera en su punto más alto para esperar a Gregorio que con prisa llegaba hasta su casa llevando de la mano a su querida Alice, congelada Isabela quedo al enfrentarse a la figura de su nuera, fue Alice lucía un moño que dejaba enredar su melena en un bulto encima de su cabeza y fue suficiente también para graficar en su memoria a la Gertrudis que uso el mismo estilo durante años y años pues muchos años tenía la vieja, el almuerzo se confundió entre silencios y preguntas a la visita, cuando por fin termino el último bocado de su plato, Isabela huyó despavorida hasta la última pesebrera donde encontraría a su esposo, este perdió algo de su figura fuerte, solo se dedica a buscar el silencio de los caballos, a buscar algo de calma por un pena que mejor carga a solas, su mujer lo asalta desde unos metros de distancia con un grito que replicó en todos sus oídos — hasta aquí te persiguió tu maldito pasado — absorto aun por el ofensivo comentario enreda la rienda del caballo que sostenía y toma de los brazos a la esposa para preguntar sin angustia y ojos cabizbajos a que se refería con la frase — tu hija es la novia de tu hijo — le lanzo sin medida ni reparo.
CAPITULO 3
Luciana y Raquel salieron una mañana de verano al pueblo, debían ir por algo de ropa de quinceañeras, hace poco había sido su gran fiesta, tenían algunos regalos que mostrar y vanagloriar ante los demás, chicas hermosas para muchos pretendientes, cualquiera que estuviera a su altura podría ser digno para al menos saludarlas, pues tenían claro que no todos podrían tener tan alto honor, aunque para Hernando poco esto importara, como oficio ejercía la mecánica heredada de su padre don Hernando quien falleció luego de recibir una carga eléctrica bastante fuerte, antes agonizó tres días, dejando a esposa e hijos desamparados y sin más opción, Hernando heredo el oficio y la carga, sus días se le iban entre su trabajo y suspiros de amor por Luciana, solo podía contemplarla cada vez que esta como diosa griega bajaba a los mortales para dejarse ver por algunos instantes, el sueño perpetuo de Hernando, pero frustraste cada intento de al menos acercarse, hasta esa ocasión que Luciana acudiera al pueblo por ropa luego de su jolgorio de quinceañera, quedo distraída con un vestido en alguna de las vitrinas de los pequeños almacenes del pueblo, sin percatarse Raquel siguió el camino dejándola algo sola entre la muchedumbre, momento justo que se dejó pasar Hernando por la misma cera de la calle, casualmente él, lucia su mejor ropa, la guardaba para las mejores ocasiones en su viejo ropero, amaneció con el terrible sensación que habría un momento importante y no se equivocó al tomar valentía por algunos segundos y acercarse con poco sigilo a su enamorada, le rebato la concentración solo con un simple saludo, ella lo miro con despectiva alusión a su pobre condición que en esos momentos le importaba más, aunque solo en esos instantes, se dejó perder en sus ojos azules y rostro varonil, fue entonces que correspondió ante el fático comentario con una sonrisa senil — quién es usted - preguntó mostrando agrado — su enamorado — simplemente respondió. En los siguientes quince días, sin falta alguno de estos, Hernando envió una rosa blanca acompañado de poemas que el mismo garabateaba luego de despertar cada mañana, anhelaba tanto el próximo día para irrumpir con palabras elegantes que empezó a sufrir de insomnio ante la ansiedad de recordarle a Luciana lo enamorado que para ese momento ya se encontraba, fue el primer caso de insomnio por amor en lugar de desamor, Luciana recibió cada una de estas letras y cada vez eran más profundos sus suspiros, en ocasiones miraba la luna a tardes horas y recordaba uno o dos versos, aquellos que podían verla, habían podido jurar que sonreía y reclamaba a su poeta, a la dieciseisava mañana no llego el poema acostumbrado a la hora acostumbrada, los ojos de Luciana se anublaron por instantes y dejo caer una gota de lagrima que ni ella misma entendió, pensó que se había olvidado el poeta de escribir y que el amor quizás se había extinguido, a su sorpresa vio llegar por la puerta grande del patio superior de la hacienda un caballo escuálido montado por Hernando, esta no dudo un solo segundo para ir en su presencia y reclamar así fuera meramente la falta de palabras de esa mañana, se fijaron desde que de frente se pusieron, se dejaron acercar tanto que cada uno necesito de echar un paso atrás para no invadir al otro me fije que ya no alcanzaba la poesía para poder expresarle tanto dijo un hombre enamorado ¿ah no?.
CAPITULO 4
El mismo dolor que ataco entre el vientre y corazón a Gabriela, fue exactamente el mismo dolor de Luciana esa misma noche luego de diez díasexactos de la muerte de Jaime Bustamante, había acabado de terminarse el novenario que sin falta le rezaron cada noche acompañado de la taza de café cargado servido por Ivana, por aquellos días tvana se encontraba más cercana a su hermana, sentía la seria necesidad de darle consuelo para de alguna manera reparar en pequeñas dosis ese dolor causado por una muerte inconclusa de su esposo, quizás fue esa misma iniciativa la fortuna de encontrarse junto a Gabriela la noche del dolor fuerte en su vientre y que le hacía retorcer todas las entrañas, paso de un fuerte cólico a vomitar sin medida, mareo cerebral de más de veinte minutos y aunque para Luciana no se sintió igual, decidieron ambas acudir al centro médico más cercano, se podría afirmar que ahora mucho más cercano, pues la hacienda ya se había dejado de perderse entre sus extensas tierras, jamás se supo si era el crecimiento del corregimiento o el encogimiento de la gran hacienda Bustamante, sin embargo dejaron las conclusiones para luego y se concentraron en llegar para aliviar el dolor que recorría a ambas, la primera en entrar fue la misma Raquel, decidida desde hace un tiempo en llevar las riendas de la hacienda a falta de varón, como ella misma afirmaba, para cuando Raquel arreglo todo ya cada una no soportaba ni siquiera el movimiento de sus piernas, como pudieron entraron a emergencias y no salieron de allí sino hasta después de tres horas nocturnas con papel en mano de respuesta positiva para nuevos integrantes de la familia Bustamante, nadie sabía si preocuparse O alegrarse, las extrañas muertes ya parecían tenebrosas para todo aquel portador del apellido; sin respuestas ni tampoco preguntas, Gabriela se juró así misma cuidar hasta el último de sus días a su futuro bebe y no permitir su muerte prematura. Con la promesa entre los labios se dejó esperar por nueve meses al nacimiento, como si fuera un espejismo en el desierto, Raúl Bustamante y Daniela Bustamante nacieron el mismo día, esta última llevo el apel do familiar pues tampoco nunca Luciana confeso el nombre de su padre, solo pronuncio que era un desdichado falto de amor, solo ella lo sabrá, y no lo diría jamás, el acontecimiento parecía aliviar un poco las penas de Ta familia, solo a Gabriela la inquietaba el nacimiento, más allá de su carga, debía cuidarlo de una muerte prematura, veía totalmente anormal la repetición de la desgracia y sin mayores explicaciones; a medida de los meses quiso encargarse de desentrañar el nudo que en la cabeza le rondaba hace más de treinta lunas con todas sus horas, ese nudo causante de insomnios y ayunos sin la menor de las predeterminaciones, su investigación inicio en el pueblo, pensó que podría tratarse de su tío Gregorio, calculaba desde allí había empezado el desangrado de los Bustamante, ni siquiera imaginaba los antecedentes en sus abuelos: don Manuel y doña Isabela, estos habían sido los causante de la desgracia que pesaba sobre la familia.
CAPITULO 5
En los siguientes días, la casa volvió a sentirse oscura y lúgubre, era estremecedor andar por cada uno de los pasillos, parecía escucharse los gritos de cada uno de los Bustamante muertos, Daniela se encerraba en el estudio por horas y horas, tazaba una taza de café hasta que se volvía frio e insípido, terminaba con una inconclusa meditación mientras veía el cuadro de don Manuel que en aquella pintura tenía en brazo a un pequeño Gregorio, Paola y Paula lograban compartir palabras de vez en cuando, pronto habían empezado a sentir algo de empatía, siendo Paula experimentada en la crianza colaboraba por momentos en la tarea a la novata madre, dejaron algo de su rivalidad en el sepelio de Raúl, de hecho hablaban de él con la naturalidad de hablar de un viejo amigo, notaban con cada día que podrían ser aliadas en la vida, ambas habían quedado sin el padre de sus hijos, se necesitaban una a la otra, tenían eso claro, lo que faltaba decidir era su estadía en la hacienda, el lugar se había cargado de humedades en cada una de las grandes paredes, y los techos se desplomaban a pedacitos, a veces parecía que Daniela compartiese el mismo destino del degastado lugar, su cara se había cubierto de arrugas desde el pómulo hasta la entradilla de los labios, su respiración estaba más agitada con cada paso y las piernas temblaban como gelatina. Después de las horas las mujeres llegaron a casa, una con su hijo de la mano, otra con su somnoliento primogénito en brazos, Daniela tomaba el café que esa tarde no había terminado de beber, dijo en cuando las vio, pensaba hacer esto luego, pero es mejor ahora - en el momento ninguna de las recién llegadas comprendía, Paola decidió increparla — a que se refiere madre — después de segundos y tomando un respiro para poder hablar, Daniela dijo — tomaran sus cosas y el ultimo dinero de la caja fuerte, saldrán en la mañana y no volverán a estas malditas tierras — se retiró por el pasillo, sin saberlo Paola había visto por última vez a su madre, ni siquiera quiso salir del cuarto para despedirla la mañana siguiente, el dinero entregado serviría a las dos jóvenes mamás para sobrevivir, así fuera un tiempo, y con esa idea marcharon a una ciudad cercana, juraron empezar de nuevo, brindar amor a sus hijos y no permitir que el odio gobernara sus corazones, pero en el corazón ni siquiera para eso se puede mandar.
CAPITULO 6
Pasaron nueve años, exactamente cuando Juan llegaba a los diecinueve años de edad y Paola a los sesenta, a la mujer la vida no le había tratado —muybien, la belleza se le fugo, del bravío sensual no existía ni el recuerdo, y la fuerza de se le convirtió en excusas hasta para levantarse de la silla momposina en la que se instaló después de la muerte de Paula, recibió la aromática de hierbas raras de su Elizabeth, permitió que se fuera al trabajo, pero no dejo que Juan se marchara le pidió que la acompañara un poco, quiso preguntarle acerca de todo por supuesto también sobre las chicas, Juan era un joven tímido, no trataba esos temas, sintió algo de verguenza, quiso abandonar la conversación, pero sin reparo Paola le anuncio — morirás joven chico — el color pálido invadió a Juan — por qué dice eso Paola — respondió mientras aun le temblaba la voz, - si al escuchar la historia de los Bustamante, no obedeces mis órdenes, morirás joven — le replico la vieja, Paola le conto hasta el último detalle, Juan lloro durante la mitad de la historia, creyó en cada una de sus palabras, luego de terminar con la historia de su vida, de su propia historia, le hizo la inquietante pregunta — que debo hacer para evitar la muerte y terminar con la maldición de los Bustamante — Paola no encontró muchas respuestas en su viaje, pero comprendió al amor como el único causante de la muerte de cada varón de la familia, sabía que era imposible evitarlo, excepto si no tenía tiempo para encontrarlo, le sugirió iniciar un viaje sin retorno, sin despedida, en ese mismo momento; Juan debía caminar sin ningún rumbo, pero era necesario su reproducción, la maldición necesitaba de hijos que no pudiera seguir, y un posible maldito que no se dejara alcanzar. su Juan, sin embargo él jamás volvería, el hombre más valiente de los Bastamente fue por todo lado con el firme deseo de cumplir con su cometido, tomo la fuerza, y empezó su insípida conquista a toda mujer posible, tuvo que engañar para convencerlas de entregarse sin reparo a las insaciables brazos de la pasión, después del delirio y en la horas del descanso, el silencio era su cómplice para abandonarla, al principio lo gobernaba la culpa, pero con el tiempo se convirtió en más frio y calculador, perdió así la cuenta de cuantas féminas le acompañaron a la cama, la pieles que rozaba pronto dejaron se satisfacerlo, vivía su propia maldición, era como estar muerto sin estarlo, no tenía a nadie en su alrededor a nadie a quien amar, solo las décadas y el peso de la edad le acompañaban, en ocasiones raras sentía el deseo de detenerse, olvidar la carrara absurda de salvar una familia que ni siquiera conoció, pero era inútil, al pesarlo, pensaba en los posibles hijos que engendro, se juraba al menos darles eso en la vida, una vida larga de amor, sin maldición, conforme pasaba el tiempo, los buenos tiempos se le pasaron, había perdido el toque de la conquista, sentía que estaba preparado para morir, pero debía hacerlo sin un solo aliento, no tenía más brío para seguir andando, por eso tomo la decisión de internarse en el bosque, encontró una choza abandonada y allí se quedó, solo se alimentaba cada vez que lograba alcanzar un bicho entre la tierra y bebía agua cada vez que lloviera, se descalzo para siempre, los pies se le hincharon, cada noche pesaba que cerraría los ojos por última vez, pero era en vano.
Excelente libro y descripción!! Felicidades
ResponderEliminarMuy bueno
ResponderEliminarMuy buena descripción
ResponderEliminarExcelente blog, atrae al lector con los hechos más destacados de la obra.
ResponderEliminarInteresante libro
ResponderEliminarQue buen escrito recomendado tiene una historia de amor interesante
ResponderEliminarBuen libro
ResponderEliminarMuy buen libro
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ResponderEliminarMuy buen trabajo!
ResponderEliminarMuy entendible.
ResponderEliminarExcelente libro, muy bueno
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ResponderEliminarMuy buena descripción y que buen libro
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ResponderEliminarInteresante y que buen libro
ResponderEliminarmuy buen blog lo disfrute bastante muy interesante el libro
ResponderEliminarMuy buen resumen
ResponderEliminarBuena redacción
ResponderEliminarEsta historia es completamente bella, la estructura de los personajes es muy creativa.
ResponderEliminarMuy buen trabajo
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